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Le llamaban Pedro Jota (III)

 

Pórtico Luna

En 1982, Diario 16 era ya uno de los grandes periódicos españoles cuando Felipe González se convierte en el primer socialista que preside un gobierno en España desde Juan Negrín. Diez millones de votos se convirtieron en una enorme ola que terminó de hundir a una UCD que hacía aguas por todas partes.

Una mayoría absoluta y ninguna oposición.

Con TVE en sus manos, la cadena de periódicos del movimiento en vías de liquidación, y El País de su lado, el PSOE sólo tenía que preocuparse de dos problemas; los militares y ETA. Por este orden.

Quedaban lejos los 100 muertos de 1980, pero 1982 se cerraría con 42 víctimas. Y el ejercito, la Guardia Civil y la Policía seguían siendo el principal objetivo de los atentados. Un nuevo golpe de estado no era tan descabellado como para descartarlo.

Juan José Rosón, último ministro de Interior de UCD, había llegado a un acuerdo de disolución con ETA - PolíticoMilitar, pero el sector más duro, los Octavos, se escindió y se fusionó con la entonces minoritaria ETA - Militar. Quedaban también los Comandos Autónomos Anticapitalistas, curiosa mezcla de abertzales y anarquistas que fueron especialmente sangrientos.

Y poco a poco se fue abriendo paso la idea de atacarles con sus propios métodos.

El 5 de Octubre de 1983, ETA Político-Militar - los Octavos - secuestran al Capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios para canjearlo por 9 militantes presos. En la madrugada del 15 al 16 de Octubre, un comando de guardias civiles de Intxaurrondo secuestran en Bayona a dos supuestos colaboradores de ETA: José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala.

El día 19 aparece el cadáver de Alberto Martín Barrios en Galdácano con un tiro en la nuca.

Los de Laza y Zabala no aparecerían hasta 1995, en Alicante. Había nacido el GAL.

El 17 de Octubre de 1983, un día después de la desaparición de Lasa y Zabala, Melchor Miralles, un joven periodista de 25 años de Diario 16 recibe instrucciones de volar a Ondarribia y llamar desde un teléfono público a cierto número. Alquila un coche, cruza la frontera y llega a un bar de Hendaya donde un policía francés le pone sobre la pista. Por la noche llama a Pedro J. , "¡Tenemos algo gordo!".

Miralles se convirtió en un experto sobre el Gal, estuvo tras ellos desde el principio, siguió los pasos de un tal Genaro o Ricardo que perdía enormes sumas en el Casino de San Sebastián con las que pagaba a mercenarios, y en 1987, junto a Ricardo Arqués, descubre un zulo del GAL en Francia.

Miralles era una fuente inagotable de exclusivas. Pedro J. se frotaba las manos: había encontrado su Watergate particular.

En 1988 Pedro J. estaba en la cumbre del mundo. Diario 16 vendía como nunca, obtenía más exclusivas que nadie y había encontrado un sabroso hueso que no pensaba soltar. Siempre va un paso por delante de la sospecha. Si detrás del GAL está Amedo, y este obtiene el dinero de los fondos reservados, el ministro del Interior debe estar detrás de Amedo y el Gobierno está detrás del GAL.

Diario 16 sostiene casi en solitario - con la excepción de EGIN - esta tesis, y eso le granjea simpatías en sectores de la izquierda abertzale a la vez que enemistades en el Gobierno, la prensa y su propia empresa editora.

El 12 de Diciembre de 1988, Pedro J. en persona entrevista a la dirección de ETA en Francia, exclusiva sin precedentes ni continuidad. La entrevista es considerada por el Gobierno apología del terrorismo y Pedro J. un hijo de perra peligroso.

Juan Tomás de Sala, editor de Diario 16, y próximo al sector conocido como Beautiful People, recibe una llamada pidiendo la cabeza de Pedro Jota, el hombre que había salvado su periódico.

Pedro Jota es despedido de Diario 16 a principios de 1989.

Sí hubieran sabido lo que se les venía encima, se habrían quedado quietecitos.


El Eternauta