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Triste oficio para Superman

 

Pórtico Luna

El héroe venido de Kripton, escogió el oficio de periodista para su personalidad más terrícola. Supongo que así podía enterarse de lo que acontecía y ser puntual a su cita justiciera. Y hay que ver lo fácil que lo tuvo. Se fue a un periódico y lo contrataron sin más preámbulos.
Qué distinta es la realidad, señores y señoras, del triste oficio de periodista, si quiere hacer de ello su trabajo y sustento. Qué odisea de vilipendios, despropósitos y decepciones. Parece como si el periodismo fuese una gran ONG para la que se realizan funciones de voluntariado. Es decir, trabajar gratis.
Hay, además, varios requisitos para desarrollar esta ingrata labor. A saber:
Requisito número uno: carecer de personalidad.
Número dos: ser, más que obediente, servil y sumisa.
Número tres: No plantearse nada, no buscar, no discutir, no crear…

En una radio independiente también se trabaja por amor al arte, pero la diferencia es evidente, el oficio aquí toma la dimensión para la que fue creado: opinión, creatividad, interés, curiosidad, discusión…y la oportunidad de aprender algo bastante más profundo que dicción y técnica.
No sé si sabían que la mayoría de radios y televisiones municipales y locales no pagan ni un euro. Y en las que existe la pequeña posibilidad de cobrar, como siempre, sin una recomendación, no se pasa de la puerta de la calle. Resultado: una emisora cutre, sosa, sin interés, aburrida, mediocre… Un público mal acostumbrado, aburrido, desencantado, infravalorado… Unos estudiantes robóticos, miméticos, atontados…

¡Y venga!, ¡todos a trabajar para el Ayuntamiento y los Distritos, con alegría y pobreza!
¿Qué quiere, caballero, una entrevista al bailarín de sardanas, que colecciona sellos y juega a la petanca?, ¿qué desea, señora, un documental sobre el cultivo del champiñón en una antena parabólica? Por supuesto, faltaría más, un tema tan apasionante se debe tratar con el máximo rigor y el mínimo de remuneración.

Así que, queridos y queridas repartidoras de pizzas o, lo que es lo mismo, periodistas, filósofos, arquitectos, profesores y artistas, volvamos a nuestra ruta urbana, para poder comer, pagar el piso y la gasolina de la moto.

El consejito de belleza de hoy: Creemos nuestros propios canales de información y de difusión, que los suyos son un completo desastre.

 

Sandra Miralles