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Las dudas de Macario

 

Pórtico Luna

Macario me pregunta, apoltronado en la barra de un bar de mala muerte ubicado en las callejuelas cercanas a la Plaza Real, porqu╚ hay tanta polic╠a en las calles de Barcelona. Me dice que no puede recoger cartones porque los uniformados le han dicho que no quieren verlo durante dos o tres d╠as por los sitios que frecuenta para buscarse la vida. Ahora no puede transitar con sus calzones un poco sucios y su barba de unos cuantos d╠as por la calle Pelayo, ya que a cada dos pasos se encuentra con azulones montados a caballo y con unas porras que llegan hasta a los cojones de los rocinantes. Impresionan che parece que estamos en Texas, me sigue contando mientras apura el cortado que le he pagado.

Macario se queja del caos circulatorio que se estĚ montando en la Diagonal y que le impide pedir limosna en los mÖltiples semĚforos que la jalona. Dicen que los conductores se les estĚ poniendo cara de muy mala leche ante las colas de espera; que as╠ no hay dios que pueda trabajar y ganarse la vida honradamente. En vez de monedas, los esforzados y solidarios conductores le recriminan esa postura c█moda y pedigŞeĎa, le dicen que trabaje como las personas normales, quince horas al d╠a a salario de mierda, sin derecho a la protesta, ni vacaciones. Macario estĚ que trina y mientras se enciende su puro me cuenta que se ha enterado por un gambiano que vende condones a cinco duros cerca del parque de la Ciudadela que lo que sucede es que se van a reunir los jefes de Estado de la Comunidad Europea para discutir temas que concierne a toda la ciudadan╠a y de ah╠ tanta seguridad y tantas vallas y tanto diez mil polic╠as que les preguntas donde estĚ la plaza de CataluĎa y te dicen que son de Palencia.

Mientras Macario hace volutas redondas como donuts me dice que no entiende por qu╚ esos seĎores, todos ellos muy distinguidos y elegidos por los ciudadanos y ciudadanas de sus correspondientes pa╠ses, tienen que andar custodiados como oro en paĎo, que si representan a todos sus votantes y los que no, deber╠an salir a su encuentro y discutir con ellos las maneras que tienen de gobernar. Elevando el tono Macario continua con su retah╠la dejando habitado el bar por un magreb╠ y su t╚, junto a un chileno recitando a Neruda; y dice que bien que los seĎores gobernantes se acercan a las v╠ctimas, perd█n a los posibles votantes, cuando llegan las elecciones y que ahora no, que temen actitudes violentas, como si sus pol╠ticas no generaran violencia °C█mo se puede sentir ╚l que no puede buscarse la vida en estos tres d╠as?

Macario se me estĚ poniendo reivindicativo y eso es muy sospechoso en los tiempos que corren y mĚs en la zona caliente donde nos encontramos repleta de cĚmaras que controlan algunas plazas como la del Tripi (Orwell). Macario empieza a chillar y a reivindicar la anarqu╠a y que todo se vaya a tomar por el culo, como cuando pertenec╠a a la desaparecida CNT. Un helic█ptero suena por encima de la calle Escudellers y del altavoz sale una voz ronca y autoritaria: Ciudadano Macario Sabater, cartonero y limpiador de cristales, inquilino de la calle y amigo de desclasados haga el favor de moderar sus comentarios de lo contrario no veremos en la obligaci█n de detenerle y multarle, la libertad en estos tiempos tiene sus costes. No nos oblige a repetirle el mensaje de manera mĚs coercitiva.

Macario se levanta y coge su vida empaquetada en una mochila y me dice a t╠tulo de despedida: Siempre ha existido un Gran Hermano que nos cuida. .