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El integrismo de biblias grapadas

 

Pórtico Luna

Yo estaba asombrado, pero repetidos planos que enfocaban el pÖblico del plat█ me hac╠an pensar que probablemente era el Önico en perder la compostura. Bien es cierto que los asistentes a programas televisivos son una raza insondable capaz de aplaudir cualquier eventualidad y cualquier aparici█n viva o inerte: basten como ejemplo las ovaciones que se profesan regularmente en programas como El Precio Justo a taburetes y frigor╠ficos. As╠ pues, no deb╠an ser un conjunto representativo de los telespectadores que, generalizando mi caso, estĚbamos totalmente descolocados.

Nos encontrĚbamos en la inevitable secci█n de chismorreos, o de prensa del coraz█n como ellos lo llaman, en la que no faltaban los contertulios estĚndar de estos d╠as: la seĎora mayor repeinada que integra de un plumazo al sector de las marujas, el gay locaza con licencia permanente para despotricar la ropa y las maneras de quien se ponga por delante, y el elemento chic ˇpuede ser hombre o mujerˇ de habitual trato con la nobleza, especialista en protocolo, buenas maneras y otras ramas del tupido Ěrbol de la alienaci█n social.

En ese preciso instante nuestros protagonistas estaban repasando pĚginas de papel couch╚ con grandes imĚgenes y poco texto (una caracter╠stica comÖn entre la prensa rosa y las revistas pornogrĚficas que curiosamente revela su relaci█n intr╠nseca) que se centraban en Carolina de M█naco, un elemento que concentra los elementos base de las temĚticas rosa: es guapa, rica, famosa, noble y ˇrecordemos los escarceos musicales de su hermana Estefan╠aˇ tiene relaci█n directa con el mundo del espectĚculo.

El debate se centraba alrededor de la decisi█n de Carolina, quien para conseguir dejar el tabaco hab╠a sustituido el cigarrillo por ˇagĚrrenseˇ un chupete. Una elecci█n poco usual pero que se sopesaba, ojo, con una absoluta seriedad.

De hecho, una de las participantes nos indicaba que era obvio que en adelante el chupete se iba a llevar mucho por el s█lido motivo de que Carolina era, y cito textualmente de labios de una seĎora entradita en aĎos, "lo mĚs fashion".

Para entendernos, en la mĚs pura tradici█n "AlĚ es Dios y Mahoma es su profeta", los intermediarios entre las inalcanzables divinidades de nuestro tiempo y los simples mortales hab╠an dado la buena nueva y ten╠amos que obrar en consecuencia. El chupete ha sido bendecido por las divinidades "fashion" y es nuestra obligaci█n no tomar tal mandamiento en vano. Que nadie se plantee si optar por los complementos infantiles es la elecci█n mĚs inteligente: la l█gica es la oposici█n a la fe y no es l╠cito aplicarla. Los caminos del seĎor son inescrutables.

Yo continuaba paralizado mientras el chupete rosa de Carolina se revelaba como la aportaci█n mĚs rompedora ofrecida por realeza alguna. Los contertulios no pod╠an, nosotros miembros del marasmo social no pod╠amos, limitar el detalle del chupete a una paranoia individual, a una elecci█n de una persona que aplicaba su soluci█n a su problema. No, es nuestro deber asimilar, compartir ˇtal vez sea una herej╠a decir "disimular entre la masa"ˇ, hacer nuestra la seĎal enviada desde la dimensi█n que se encuentra al otro lado del papel satinado.

En un m╠stico instante cat█dico dos elementos reactivos se conjugaban en un balanc╠n en el que los reyes fashion no pod╠an tener caprichos instantĚneos y personales ˇsus creyentes no se lo permitenˇ y las personas molientes sacralizaban y propagaban cualquier nueva de la fĚtima de la cuatricrom╠a.

Se levantaba la veda de los imp╠os, que se revelar╠an al re╠rse de los divinos chupetes, y retornaba la ocasi█n de colgarles el sambenito de lo cutre y de quemarles atados a una estaca en la mĚs fiel tradici█n del borreguismo. El mundo se divid╠a en dos bandos ante un catĚrtico acto de fe. O estĚs con nosotros o estĚs con ellos.

Atrapado entre las llamas, he visto un mundo de chupetes y no he salido de mi asombro.