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Entrevista a Ion Tichy

 

Pórtico Luna

Me veo obligado a publicar esta entrevista como única prueba de la existencia de un "estudio" promovido por la universidad de Niemen, y del cual formamos parte de forma involuntaria al menos 162 personas, entre ellas el Pr. Kalmàr y un servidor.

En un principio el "estudio", según me informó el Pr. Kalmàr, se basaba en una "entrevista" dirigida a individuos, que por una u otra razón, se distinguiesen del resto de sus colegas. Las respuestas eran del todo irrelevantes para el "estudio", algo que desconocía el Pr. Kalmàr cuando solicitó mi colaboración. Pese a que los entrevistados no podíamos conocer el motivo del "estudio", accedí sin reservas, dada la amistad que me une al Pr. Kalmàr. No tardé en proponerle la idea a Ion Tichy, el cual accedió, tras superar la lógica reticencia a responder a una serie de preguntas absurdas. Fue entonces cuando nos dimos cuenta del verdadero motivo del "estudio" y decidimos retirarnos del mismo. Para nosotros, las respuestas sí que eran importantes, nos aplicamos en responderlas y si no tenían importancia para el "estudio" para nosotros sí. Prueba de ello es esta entrevista. Las que realizamos Kalmàr y el que escribe siguen retenidas por la Universidad, que niega la existencia del "estudio".

 

ENTREVISTA A ION TICHY. (7 Agosto de 2001)

1) LUCER: -¿Cree en Dios?

TICHY: -Mentiría si le respondiese que "Yo no creo que Dios exista". La única alternativa posible a la creencia es el saber (Doxa versus episteme), y yo "no sé" que Dios no existe; por eso mentiría. La gente piensa comúnmente que lo contrario de creer es no creer. En realidad, lo contrario de creer es saber. La cuestión no radica en creer o no creer; la disyuntiva está en creer o en saber. Y puesto, que en lo concerniente a este asunto, estoy plenamente convencido de que "yo no ", no me queda más remedio que admitir que "yo creo", y aceptarlo con el mismo convencimiento. De tal modo, que la respuesta exacta a su pregunta sería "Yo creo que Dios no existe". En lo concerniente a la divinidad no hay más recurso que la creencia. Todos creemos. Unos creen que hay Dios y otros creen que no lo hay. La Ciencia, el Conocimiento, el Saber, no alcanzan a tanto, y es improbable que lo hagan por más que progresen, seguramente por que cae fuera de sus competencias. Por eso, la fuerza de la duda es en el ateo exactamente igual que en el creyente. La afirmación o negación debe recaer sobre el objeto cuya existencia ponemos en cuestión y nunca en el sujeto que la cuestiona o en su manera de cuestionarla. Cuando uno "sabe", no tiene necesidad alguna de creer, es más, resultaría absurdo hacerlo, tan absurdo como dudar de una evidencia. Pero como no sabemos si Dios existe o no, tendremos que conformarnos con creer. Y como la fe, por su propia esencia, no aporta ni un gramo de seguridad, seguiremos sin saber nunca si hay, o no, Dios, y continuaremos, por los siglos de los siglos, preguntándoselo a los demás. En último término siempre podemos hipotetizar: si Dios no existe, es inútil perder el tiempo molestando a los demás con preguntas improcedentes; y si resulta que Dios sí existe, pues, bueno….en ese caso la pregunta sería : ¿Cree Dios en mí?

REPLICA;

LUCER: - Señor Tichy, usted afirma que la duda debe recaer sobre el objeto cuya existencia ponemos en cuestión, y nunca sobre el sujeto que la cuestiona. ¿Quiere con ello decir que los sujetos no dudan?

TICHY: -Los sujetos sí dudan. Lo que he querido decir es que no hay duda de que los sujetos que dudan, existen, Decir que no existen es mentir. Su existencia, como entes "dudantes" es tan evidente que ponerla en cuestión para afirmarla o negarla, resulta completamente absurdo. Cuando un sujeto duda al afirmar o negar algo, puede que lo que afirma o niega sea falso, pero el hecho de que ese sujeto está dudando es incuestionable. Trataré de ponerle un ejemplo: que el branejucho no existe es un hecho. Yo sé positivamente y a ciencia cierta que el branejucho no existe y que no puede existir. Bien pues, la manera correcta de expresar este conocimiento que yo poseo es diciendo: "Yo sé que el branejucho no existe". Si dijese "Yo creo que el branejucho no existe", mentiría doblemente. Primero, por que de mi aserto se infiere que el branejucho pudiera existir, siendo, como es, imposible que exista; y segundo, por que esto "yo lo sé". Afirmar que "yo creo que el branejucho no existe" equivale a decir que "yo creo que el branejucho sí existe", y ello sin incurrir en contradicción, pues la creencia es un acto del sujeto, y el sujeto no admite contradicción (en cuanto sujeto, en cuanto que es sujeto). La contradicción sólo es posible acerca del objeto, negando su existencia cuando la Ciencia la confirma, o afirmándola cuando la Ciencia la desmiente. Pero imaginemos que el branejucho existe, y que yo tengo ciencia (conocimiento) de ese hecho. En este caso sí que incurriría en contradicción si afirmara a la vez que "yo sé que el branejucho existe" y que "yo sé que el branejucho no existe". Y lo que vale para el branejucho, vale, por ejemplo, para el Dr. Lucer, de cuya existencia, yo tengo seguridad plena.

 

2) LUCER: -En la conferencia "estadística y cálculo moral" que pronunció en la Universidad de Krakow afirmó: -"La revolución, la primera y única y gran revolución sólo se producirá cuando la gran masa acéfala y gris de las clases medias se agite por si misma". 25 años después, ¿aún confía en que se produzca esa revolución o alguna otra?.

TICHY: Sí.

 

3) LUCER: -La ciencia convertida en pura estadística, la filosofía ahogada, ¿hacia donde mirar?

TICHY: -La Filosofía es un Juego. Ya lo dijo Wittgenstein. Es la única frase, de entre todas las que pronunció Wittgenstein, con la que comulgo. Aún diré más; creo que yo he sacado mucho más partido de esta afirmación y de lo que ella conlleva, que el propio Wittgenstein, ya que él se la tomó en serio, y eso supuso su fin como pensador; en cambio, yo la dije simplemente por jugar y en el mismo acto de pronunciarla, reconocí la verdad que encerraba.

 

4) LUCER: -En su momento se vio obligado a redactar un curriculum. En él, si no recuerdo mal, se definía como:

TICHY: -Jesuita recalcitrante y amante furtivo de los apotegmas.

 

5) LUCER: -Se anuncia el gran encuentro triangular de frontón o dialéctica, como prefiera : Comte/Wittgenstein; Husserl/Jaspers; Baltasar Gracián/Diógenes . En juego "el hombre" ¿Sería un buen árbitro Ortega? ,¿por qué equipo apostaría?

TICHY: -¿Ortega es el sandinista?

LUCER: -Explíquese, por favor.

TICHY: -Bien, no hará falta. Supondré que se trata de un Ortega cualquiera, ciudadano anónimo y pelotari reconocido. Y ahora procuraré de responderle:

En un partido de frontón me atrevería con cualquiera de ellos, y que conste que mis habilidades en este arte son más bien escasas. Quizás Gracián, por su tozudez congénita podría darme algún problema, pero lo mejor sería no dejar el futuro de la humanidad en las palmas de la mano de semejantes caballeros, que por su condición de hombres ilustres, no han conocido lo que es un callo. En cuanto a la dialéctica…veamos… La primera pareja no se presentaría; seguro. Hüsserl tendría sus propias reglas para la discusión, que en cualquier caso serían incompatibles. Habría problemas desde el mismo momento de la inscripción. Aunque si fuese menos alemán, haría buena pareja con Jaspers, que podría ir curando las llagas conceptuales, que sin duda supurarían de la epidermis eidética husserliana. Eso sí, Jaspers debería permanecer atento exclusivamente a los "restos" de Diógenes. Diógenes era un "punk". Vomitaba en la calle, se meaba en los transeúntes, gritaba malsonancias groseras, y eso de que dormía en su barril es una falacia malintencionada: caía dormido allí donde le sobrevenía el sueño, tal y como vino a este mundo. Esto no era infrecuente en un país en el que solía hacer bastante calor. Lo que asombraba negativamente a sus coetáneos era la extraordinaria dimensión de su testículo izquierdo, del que, según aseguraba, extraía sus más brillantes conclusiones éticas. De ahí la renombrada cita atribuida al punk Diógenes: "Esto es así, por cojones". La gente no le hacía demasiado caso, y todo por que no se fiaban de su equidad. Tamaña diferencia testicular no puede ser síntoma de buenos augurios. Y lo marginaron… Y así, hasta el "punk", y "The Clash" y "los sandinistas"…(¿se va enterando ya, señor Lucer?). Aquí la compensación justa vendría de la mano de Gracián, que si nos fiamos de su mujer, tenía "la pareja de huevos más equilibrada de cuantas he conocido".

A mí me gustaría que ganase Hüsserl, pero creo que lo tienen difícil. Apostaría por Gracián/Diógenes. De todos modos me hubiera gustado organizar yo mismo el torneo por que hubiese sido más selectivo con los participantes. El cuadro tal y como lo presenta el Dr. Lucer serviría muchísimo más si lo que estuviera en juego fuera "la mujer".

LUCER: -La afirmación acerca del equilibrio testicular de Gracián hecha por su mujer, carece de fundamento; ya que afirmó: "jamás conocí otro varón".

TICHY: -¡Ja, Ja!. Eso es que ella supo sacar partido de la agudeza de ingenio y del manual del buen prudente de su insigne marido. La mujer de Gracián, además de serlo, tenía que parecerlo.

LUCER: -Le concedo el beneficio de la duda. Sería tan amable de sugerir una pareja, si no formidable, capaz.

TICHY: -Personalmente, yo organizaría unos juegos florales, pero dado el caso le propondré un encuentro interesante entre "mi" pareja y la "suya". Yo escojo primero: Caín / Lucrecia Borgia. Es su turno…

LUCER: -Teniendo en cuenta que el árbitro es quien es, escojo: Artemisa / Turgeniev. Confío, espero y deseo que la ciencia avance una barbaridad y podamos montar este y otros torneos.

TICHY: -Bien pues, ahí va la tercera en discordia. Todo sea por contemplar una batalla dialéctica de alto copete. Voy a inscribir al Dr. Mabuse y a Harpo Marx ( con su gran lira, naturalmente).

LUCER: Le tomo la palabra.

 

6) LUCER: -¿Convive con algún animal?. ¿Que relación mantiene con ellos (tanto los suyos si los tiene como con el resto?.

TICHY: -Tengo un perro de reducidas dimensiones, Usi, que desde hace 14 años es un apéndice más de mi anatomía. Lio es una perra vivaracha y huidiza. Usi y Lio son pareja de hecho. Ambos tienen multitud de amistades entre el gremio de las pulgas y siempre las invitan a casa y montan unas fiestas de escándalo. También cultivo una colonia de piojos en un oso de peluche. Boecio, mi sapo, adolece de un insufrible ataque de estoicismo, y nos mira a todos desde el convencimiento de ser una creatura superior. También tuve un lagarto que se llamaba Valdemaras y que era encantador, pero eso ya es historia. Y no me olvido de un nubarrón de esanófeles que se han tomado la licencia de pasearse, cada verano, como Pedro por su casa, por todo mi domicilio. Yo los persigo con denuedo. Pero siempre acabo cediendo ante el horror que me produce la idea del insecticidio.

 

7) LUCER: -Valore su capacidad de conducción del (1 al 10):

-Bicicleta

-Aeronaves

-Electricidad

-Amor/Odio (si los considera distintos, valórelos por separado)

-Un piano totalmente desafinado

TICHY:

-BICICLETA: Un 9 en bicicleta, y un 10 si es de la marca "Hoffmann".

-AERONAVES: Un 10 en astronaves, un 9 en aviones, avionetas y helicópteros, un 8 en globos aerostáticos, un 5 en parapente y un 0 rotundo en caída libre.

-ELECTRICIDAD: Bien mojado soy como una torreta de alto voltaje. En seco, me chamusco.

-AMOR/ODIO: No conozco el odio. Jamás he albergado ese sentimiento, algo que, según los entendidos, me incapacita totalmente para amar.

-PIANO TOTALMENTE DESAFINADO: "La milonguita" me queda redonda en cualquier caso. El resto de canciones bonitas que he aprendido las ejecuto únicamente con el que es "mi" instrumento: la pandereta eléctrica. También me reconocen cierta destreza con la zambomba. Pero la mejor interpretación de toda mi vida fue con un afinador desafinado: aquella "Noche de Paz" fue memorable.

Lástima que no hubiese allí nadie para contarlo. Desde hace 25 años, paso la Nochebuena en casa, completamente solo, ¿sabe?. Aunque bien pensado, ¿cuándo podemos afirmar con total seguridad que un piano está desafinado?. ¿Qué importa que el Re mayor se halle un par de teclas más adelante?. Si en la práctica no tenemos más que cambiar el orden en el que apretamos la teclas… ¿que el piano de marras está desafinado?, pues sólo tenemos que averiguar dónde se encuentra ahora cada nota, y ya está. ¿Qué culpa tiene el piano?. Pero claro, luego sale el músico, y te dice que así no puede ser, que no hay manera, que él ha aprendido que en determinada tecla ha de sonar determinada nota, y cuando no suena esa nota, en vez de buscarla en otra tecla, dice que el piano está desafinado.

 

 

7) LUCER: -¿Considera el ajedrez un juego?

TICHY: -¡Vaya, ahí me duele!. ¿Cómo se lo diría yo?…El ajedrez es quizás un juguete poco recomendable para gente propensa al hipo categorial, en sentido kantiano. El esfuerzo exigible para el buen desarrollo de esa argucia de los árabes se basa fundamentalmente en tener una buena disposición para hipar sin error. Podría gastar litros de tinta hablando de las excelencias de abstenerse de jugar al ajedrez. Pero creo que lo mejor será remitirle a unas palabras que leí en cierta ocasión, y que me vienen al pelo. Cuando me dediqué a estudiar la figura de María Leal, tuve acceso a todas las obras que publicó en su editorial, a la que en su momento me referí en mi sección en la Red. María Leal era una mujer bastante "sui generis" y siempre le gustó apostar por jóvenes valores, la totalidad de los cuáles permanecen aún hoy día en el anonimato. Uno de ellos, creo que se apellidaba Cerezo, escribió en un engendro con formato de libelo que el uso y abuso del ajedrez conllevaba algunos efectos secundarios, para mí, nefastos, aunque usted Dr., podría opinar lo contrario. Estos eran: "alienación, enclaustramiento esquizoide, complejo de superioridad, complejo de inferioridad, propensión a las manías, tabaquismo, alucinaciones en blanco y negro, desviaciones de la columna, jaquecas existenciales (`me duele la cabeza, luego existo´), artrosis precoz, pérdida paulatina de la carcajada, divorcios, aversión a la metáfora, transmisiones microbianas por contagio directo, alopecia, tics convulsivos, descordinación motora (patosidad), iconoclastia, amoralidad, diarreas (incluidas las mentales que huelen mucho peor), sectarismo elitista, total ausencia de sueños húmedos, reduccionismo metafísico (¿hay vida después del ajedrez?)…"

Sé que estas consecuencias desagradables no son exclusivas del ajedrecismo, y que muchas de ellas son compartidas por el común de los taxistas.

LUCER: -Yo tan sólo le había preguntado si le parecía un juego; en cualquier caso me resulta grato que alguien corrobore una de mis teorías que más problemas me ha ocasionado: "Psicopatología del jugador de ajedrez".

TICHY: -La leí. Y he de confirmarle que, efectivamente, ante un movimiento de pieza los procesos intelectuales son irrisiblemente filosóficos. Para encontrar una verdadera y profunda reflexión metafísica no hay como la Ruleta Rusa.

LUCER: Acepto.

 

8) LUCER: -Sé que es odioso pero escoja: ¿verdugo o juez?

TICHY: -Sé que no le respondo, pero me haría ilusión ser la cuchilla de la guillotina, la soga de la horca, el vil tornillo del garrote, la cinta metálica que ciñe el cráneo del reo en la silla eléctrica, la bala del fusil, el fuego de una pira… pero nunca el gas tóxico de una cámara. No soportaría ser un gas tóxico. Bueno, hay una excepción: no me importaría ser un pedo, pero no un pedo cualquiera, sino un pedo como los que descargaba un buen amigo mío de la infancia, hippie y Judio, que se llamaba Freak-Li. No he conocido una cosa más sobrenatural. No puedo decirle más, pues supongo que quiere usted un 100% de sinceridad en mis contestaciones. Pero por si requiere usted de una respuesta clara y concisa a su pregunta, le diré que si fuese juez condenaría a todos los verdugos a ser jueces. Y si fuese verdugo, acabaría con el juez, haciendo lo posible para que pareciese un error de cálculo.

 

9) LUCER: -¿Qué le haría perder la cabeza?

TICHY: -Nada en absoluto. Quizás pudiera perder un poquito de cabeza, sólo un poquito, con el disparo certero de un Jívaro. Por lo demás, creo que me hicieron perfectamente inmune a la locura. Esto es un incordio, lo confieso, por que hay veces en que a uno le apetecería enloquecer. Pero mi salud mental es de hierro. Ni siquiera queriéndolo con todas mis fuerzas sería capaz de degenerar. He intentado, sin éxito, hacer un buen acopio de obsesiones, abrazar la perversión, someterme a férreas dependencias, coleccionar manías y cosas por el estilo. No hay modo. Si voy con frecuencia al psicoanalista es por que disfruto atormentándolo.

 

10) LUCER: -Empieze una novela; primera frase.

TICHY: -Esta es la primera frase de esta novela, la Filosofía es un juego, el niño Edmundo jugaba en la alfombra, pienso, redondeo al alza, una braga de esparto es un bastión inexpugnable para los restos de la micción, me cago en la puta virgen que le mamaba los huevos al Dios mamón, padre de Cristo bendito.

 

11) LUCER: -Empiece una discusión

TICHY: -No me da la gana.

Bueno, o quizás con un largo silencio. Pocas cosas crispan más.

 

Dr. Lucer