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Corporative Coffe Machine

 

Pórtico Luna

En todo lugar de trabajo hay un momento que todo currante espera. Es ese momento de relax, respiro y tranquilidad que le proporciona a uno el descansillo para el café. Son 10 minutos en que uno puede evadirse de su turbulento trajín laboral diario y dedicarse a pensar en sus cositas (si es que puede, claro, porque el entorno es más bien propicio para perpetuar el dolor de cabeza que le producen a uno las tareas del puesto).

Hoy, y para que os sirva de advertencia, voy a desvelaros un secretillo, o más bien un truquillo, que os permitirá saber, a primera vista y nada más entrar, en qué lugar habéis ido a caer. Voy a tratar un escabroso y delicado tema para todo amo de empresa que se precie, voy a tratar el tema de..."EL TAMAÑO DE SU CAFETERA".

Exploremos a fondo el tema y veremos que existe una estrecha relación entre el tamaño de la cafetera y el grado de fiabilidad y satisfacción que la empresa puede ofreceros.

Sí, sí, ya lo sé....sé que por vuestras cabezas está pasando el famoso eslogan masculino por excelencia: "El tamaño no importa".

¡MENTIRAAAA!

Claro que importa, al menos como metáfora del poder que tiene una empresa y yo, Cruji-Coca os voy a desvelar el porqué. Atended a mis ejemplos y aprenderéis la verdad, aunque ésta puede no gustaros. Pero bueno...luego no digáis que no os he advertido.

¡Empecemos YA!

CASO 1:

La cafetera resulta ser una máquina expendedora de café, cortados, te al limón en polvo, capuchino y chocolate con leche.

A cambio de una monedita recibiréis un vasito de plástico con palito del mismo material incorporado, relleno de un líquido oscuro, repulsivo, con espumita grumosa y el mismo sabor repugnante sea cual sea el botón que pulséis. Tened cuidado, pues inmediatamente después de ingerirlo corréis el peligro de tener que volar a visitar las instalaciones sanitarias y probar la textura del surtido de papel higiénico de la empresa.

En este caso, multinacional o gran empresa son los conceptos asociados a esta máquina: seguro que a su lado hay otra expendedora de latas de Coca Cola y Fanta y, a veces, otra de sandwiches enlatados y repostería industrial varia, pues nada hay mejor que lucrarse de los empleados en su hora del café.

Así, de esta empresa os podéis esperar un jefe omnipresente, omnipotente y omnividente al que nadie ha visto jamás (es decir, como a Dios o como al Conde de " El Castillo"); un jefe de Recursos Humanos idiotizado y con alma de joven castor de los Boy Scouts que pretende crear un ambiente de trabajo amigable, pero competitivo; distendido, pero con plazos de entrega; dialogante, pero con jerarquías e imperativos....en pocas palabras, un ambiente de trabajo hipócrita, incongruente y paranoico; y una manada de secretarias y administrativos que hacen todo el trabajo, pero que en seguida se ponen en contra del "novato", pues han visto tantos episodios de "Belleza y Poder" que se creen que viven en una telenovela repleta de intrigas y puñaladas traperas.

En este caso,...qué he de deciros si no "¡HUID!, ¡HUID COMO DE LA PESTE!". A este antro también se le conoce por el nombre de SECTA, pues proceden inmediatamente al lavado de cerebro de sus empleados para que permanezcan fieles a las embestidas de culo que les meten sus jefes de departamento y, a la vez que sienten la penetración, entonen las virtudes del "omnitodo" jefe invisible.

CASO 2:

Hay una cafetera eléctrica y el café está en los armaritos que hay justo encima o debajo.

Esto es equivalente a: "Has pringado majo, ¿no eres el de última incorporación? Pues hala, a hacer café para todo el mundo".

Se trata ésta de una mediana empresa en la que el honorífico cargo de "Preparador de Cafés" pasa de empleado de recién adquirida antigüedad a empleado de nueva adquisición. Esto, si va unido a contrato temporal es sinónimo de: "A pringar si quieres conservar el puesto....aunque tampoco te garantizamos nada, claro".

Os quedan tres opciones:

  1. Iros
  2. Meted vosotros presión y revolucionaros por vuestros derechos: tanto podéis ser los primeros en conseguir la liberalización del cargo de "Preparador de Café" como los primeros en ser despedidos.
  3. Esperar a que contraten a otro.

CASO 3:

No hay cafetera, sino un microondas, tazas, agua y un bote de "Nescafé" que los empleados se turnan para ir a comprar cuando se acaba.

Esto es sinónimo de pequeña empresa con jefe avaro, tacaño y adorador de la Virgen del Puño.

Suele ser este un buen lugar para entablar amistad con los compañeros, pues se suele crear una especie de rabia y mala leche compartida contra el jefe que ayudan a crear un sentimiento de hermandad entre todos.

Tened clara una cosa: seguro que sois pocos, pero no porque no haya trabajo, no, sino porque el jefe está convencido de que sus empleados son la reencarnación de Superman y la Mujer Maravilla y, con tal de no gastarse un duro más en personal, les hace, prácticamente, llevar el saco de dormir a la oficina para ponerlo debajo del escritorio.

¡Qué voy a explicaros! Muchos hay, y en manos de los currantes está el poder de unir al grupo y utilizarlo como arma arrojadiza contra las pelotas del jefe. Ardua tarea, sí, pero tal vez posible.

CASO 4:

No hay nada.

No sabría cómo describir la empresa como un todo en este caso, pero diría que hay 2 opciones:

  1. El jefe es el mayor de los cabrones del mundo y pretende exprimiros tanto y sacar tanto rendimiento que ni descanso para café os da. Sólo le falta poneros una cadena en la pierna para vigilar las veces que vais al lavabo.
  2. ¡Alegría! ¿Existirá el lugar donde uno pueda bajar a desayunar al bar y charlotear con los compañeros sin el intimidante ambiente de la oficina?

La verdad es que no lo sé, yo aún no lo he vivido, pero cierto es que aún me queda vida para llegarlo a ver si existe.

En fin...que creo que se me acabaron los casos; pero no quiero yo aún despedirme sin daros una advertencia más: vayáis donde vayáis, no os fiéis ni de vuestra sombra, y no cedáis ni una sola vez, pues una vez pescados, la embestida anal será cada vez más profunda.