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Poder (y 3): Los sumisos

 

Pórtico Luna

Este mes hablaremos del elemento final que hace que el poder funcione. Hasta ahora teníamos a los Poderosos en sí mismos y a sus Sicarios. Pero solo con esto no es suficiente, si el resto de gente fueran rebeldes los Poderosos estarían claramente en inferioridad. Pero para eso está la masa aborregada de los Sumisos. Como en los casos anteriores existen varios tipos.

El Falso Sumiso. Empezaremos por este. Os habréis dado cuenta de que en cada capitulo de esta trilogía hay alguien que no es lo que parece; los Sumisos no son una excepción. El falso Sumiso puede ser en realidad un Sicario o incluso un aspirante a Poderoso. Su sumisión consiste, en un principio, en cumplir con todo lo que se le manda sin la menor protesta, realizando auténticos sacrificios, en muchas ocasiones, para poder obedecer. El siguiente paso es hacer ver a sus superiores lo buen chico/a que es y lo que se esfuerza. Normalmente después de eso se convierten en Sicarios, han ganado la confianza y los superiores los usan como medios de información y control de sus antiguos compañeros. Algunos se quedan aquí, otros ascienden hasta lo más alto, pero ya dentro de su rol de Sicario o falso Sicario.

Sumiso por necesidad. En realidad dentro de ellos vive un Rebelde, pero no se lo pueden permitir. El demostrar esa rebeldía podría arruinar su vida para siempre. Dentro de algunos círculos sociales, laborales o políticos, el ir contra los poderes establecidos significa tu muerte en vida. Si recibes la marca, nadie más hablara contigo, te dará trabajo, etc. a riesgo de recibir también la marca. Ser Sumiso por necesidad es muy duro, porque tus ideales son claros, pero no puedes seguirlos. Es más, te conviertes en lo que más odias. Pero sobrevives, ¿vale la pena? En algunos momentos esta especie da pequeños conatos de rebeldía, sólo cuando saben que su posición no peligra, pero mejor eso que nada.

Sumiso cobarde. El miedo es el arma fundamental contra estos. El truco está en mantener un miedo total a todo lo posible, con eso los Poderosos consiguen que reaccionen siempre como esperan. Es casi el Sumiso más abundante, muy influenciable por los medias. Lo convencen de que los emigrantes le harán perder su trabajo, de que aquella nación quiere acabar con ellos, de que aquella raza le quiere cortar el cuello. En realidad con una buena manipulación los convences de lo que sea. Con ellos creas ejércitos fieles y entregados a la causa. Con ellos consigues unas producciones industriales asombrosas. Con sus votos consigues el poder una y otra vez. El Poderoso solo ha de decir salta y ellos saltan con todas sus fuerzas sin siquiera preguntar hasta donde. En ocasiones estos elementos pierden su miedo y se rebelan, pero la mayoría vuelve al redil solo con un buen susto y el "Ya te lo decía yo" del Poderoso. Si son un poco más duros basta con usar a los Sicarios.

Sumiso Pasota. Están por todas partes, son abundantes como las arenas del mar y las estrellas del firmamento, que dijo aquel. Son lo que define perfectamente la masa aborregada. Y es que hasta llamarlos Sumisos es mucho llamar, esta especie es mas bien una masa gris, sin ningún criterio. No obedecen por miedo, simplemente ni se dan cuenta de que están obedeciendo. Muchos incluso se creen que son Rebeldes. Se limitan a seguir el sendero marcado sin preguntarse que hay más allá. Con estos se usa la técnica de "Si tu estas bien, ¿lo otro que te importa?". No creen que el esfuerzo de rebelarse valga la pena para nada, pero es que tampoco creen que valga la pena esforzarse por el poder. Simplemente pasan, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Se deslizan por una vida gris en la que cualquier destello de color les resulta extraño. No es que obedezcan, es que no creen que hacer otra cosa les sirva para nada, lo más cómodo es eso, obedecer.

Con los Sumisos a sus pies, y sus Sicarios para controlarlos, los Poderosos ejercen en lo que más les gusta hacer. Manipulan y mueven los hilos haciendo que las voluntades se dobleguen a su paso. Estos tres elementos nos pueden gustar más o menos, pero en la humanidad actual son necesarios. Sin los Poderosos las masas sumisas no sabrían que hacer. Pero hay esperanzas, poco a poco la masa sumisa cambia, decide pensar, se educa. Puede que no sea esta generación, ni la siguiente, pero con el tiempo las cosas cambiarán. Si no tenemos esperanza en esto el futuro se ve como algo muy negro.

 

KUNTA KINTE